Respuesta a Javier Sáez y su El amor es
heterosexual
Is love the last taboo? (pregunta
de Annie Sprinkle en Arteleku)
Virginie Despentes
Lo que más me sorprende de tu carta es
que hayas pasado cuatro días en Arteleku y que puedas
volver pensando que lo que ha ocurrido allí ha reforzado la idea tradicional de
pareja. Aunque tú no lo hayas visto, el alma de este viaje cósmico han sido las
PostOP, las Go Fist, las Quimera Rosa, la Llopis,
las Medeak, Lazlo y Nadege, Massimo, Pierce, la divina Diana y un largo etcétera...He buscado
sexo público en muchos sitios, desde hace tiempo, pero nunca he visto perras
tan calentonas y tan punks cuando se tocan, se fistean, se muerden, se frotan, se muestran y se follan en
el suelo. Claramente estas perras de una raza tan nueva y sideral y los chicos
con coño eran el centro de este seminario, una prueba viviente de que las cosas
cambian y que aún pueden cambiar más. Que esto no te parezca suficientemente
importante no me parece inocente. Lo que tú haces se llama un esfuerzo de re-escritura : en este seminario no has visto perras, ni chicos
con coño follando de la manera más brutal y tierna, has visto parejas de
adultas. Que tú no quieras verlo no significa no haya ocurrido algo
excepcional. Que prefieras pensar que
has visto parejas de adultas y adultos enamorados es tu problema.
El hecho de que esta nueva clase de
activistas sexuales reúna a parejas vestidas y desnudas para hacer sexo con
otras no me ha parecido sin interés. Al contrario, se trata de una
reconciliación que merecíamos desde hace siglos, reconciliación de la puta y la
tierna.
Por lo demás, tu carta no me ha
sorprendido: en realidad, en la cultura heterosexual dominante no es difícil
encontrar tíos tan generosos como tú para explicarnos lo idiotas que somos con
estas tonterías del amor, del romanticismo y de la ternura. En la
heterosexualidad también son corrientes esas lecciones de inteligencia superior
que a mí me parecen lecciones de buena conducta y advertencias de policía. Pero
tú, como no eres heterosexual, no te pareces a ellos, porque vigilas demasiado
tu actitud como para caer en una trampa tan evidente.
Qué te crees, ¿que eres el primero que
piensa en destruir o en criticar el amor? Prefiero pensar que bromeas. Pero,
por favor, mira un poco dentro del mundo heterosexual antes de citarlo en cada
frase. En el mundo heterosexual que yo conozco, amor es una palabra tonta, para
las chicas idiotas. Sin embargo, tu discurso sobre la libertad, la
independencia, las redes de amistad... lo encuentras en la cultura heterosexual
si buscas cinco minutos. Ese es en realidad el discurso masculino heterosexual
dominante sobre las chicas. Pero busca una pareja como Annie
y Beth en el mundo heterosexual, busca bien, porque
seguro que no encuentras nada similar. Además es posible que para algunas post-putas
y las post-porno la utopía del amor sea esencial. ¿Deberíamos esconderlo? Una
vez más, no voy a pedirte perdón por sobrevivir y sentirme bien.
Te diré lo que pienso: a las tías como Annie o como yo, vosotros, los tíos de culo limpio, siempre
nos preferís muertas, mejor todavía si estamos solas y
somos anónimas. Lo que no has pensado es que quizás la supervivencia de Annie tiene relación con su pareja, de la manera más
económica y brutal. Pero eso seguramente no te concierne a ti, protegido por el
Estado. Quizás no hayas pensado tampoco que mi supervivencia tiene relación
directa con la presencia de Beatriz. Para mí, lo que tú vienes a criticar aquí
es esto: nuestra supervivencia.
Cuando me presento en público con
Beatriz, sé que nos defendemos y somos más fuertes por el simple hecho de ser
dos, presentamos un modo de supervivencia emocional y económica fuera de la
heterosexualidad. Y no me parece que nuestra posibilidad de amor se reduzca tan
sólo a nosotras, me parece que en estos 4 días hemos querido a mucha gente. Al
final, amar es siempre un esfuerzo, un riesgo vital, pero odiar es la fuerza
propia del capitalismo, el impulso más fácil, caótico y natural, el más
destructivo, que puede conducir al éxito o al poder, pero que nunca te llevará
muy lejos en términos de subversión. Quizás la utopía del amor sea lo único que
justifique hacer política, arte o escritura.
Y, como conclusión, decirte solamente que si las redes de apoyo de las que tú hablas se parecen a tu carta, simplemente no las necesitamos.