EL SEMINARIO: XVII

"El Seminario de Jacques Lacan. Libro XVII: El reverso del psicoanálisis", Jacques Lacan. Ediciones Paidós, Barcelona, 1992, 231 págs. Texto establecido por Jacques-Alain Miller.

La publicación de un seminario de Lacan es un acontecimiento doblemente importante; primero, por la relevancia de sus contenidos, y segundo por el retraso escandaloso que sufre la difusión de su obra, ya que de los 21 seminarios que impartió sólo se ha publicado hasta la fecha la tercera parte.

En este caso se suma un tercer factor de interés, y es que se trata de un curso impartido poco después de los acontecimientos de mayo del 68 francés; aquí se recogen algunas discusiones de los estudiantes con Lacan, los reproches que le hacen por no tomar una posición más comprometida con los "ideales revolucionarios" del momento, y su lúcida réplica: "la aspiración revolucionaria es algo que no tiene otra oportunidad que desembocar, siempre, en el discurso del amo".

Esto enlaza con el objetivo de su seminario, mostrar que el envés del psicoanálisis es el discurso del amo. Para ello diseña un dispositivo de cuatro discursos básicos, el del amo, el universitario, el de la histérica y el analítico. Este esquema supone un análisis muy rico de los discursos posibles, y permite establecer las relaciones entre el amo, el saber, el goce y el sujeto. Para evitar malentendidos, hay que puntualizar que para Lacan el discurso es una estructura necesaria que excede a la palabra, es decir, hay discurso sin palabras.

El seminario es un itinerario apasionante por los principales conceptos del psicoanálisis, vinculados a diversos campos del saber; es precisamente de la usurpación del saber del esclavo por el amo de lo que se trata aquí, y de cómo la filosofía ha jugado un papel clave en esta apropiación.

La presencia en el texto de referencias a filósofos, matemáticos, físicos y lógicos, es apabullante, y las lecciones que extrae de cada uno de ellos, magistrales. Marx aporta la función de la plusvalía, y de ella (y de la pulsión freudiana) Lacan deduce el "plus de goce", marcando una distancia fundamental con Marx: éste vincula la producción con la necesidad; Lacan introduce que lo propio del ser que habla es el goce, una interferencia vinculada a la pulsión de muerte que no tiene nada que ver con lo necesario.

Este plus de goce, este resto, esta pérdida, nos lleva al terreno de la termodinámica. Ya en 1932 Lacan había comprendido la importancia de las aportaciones de Carnot, de Clausius, de Mayer, de Maxwell,: la dimensión de la entropía hace que siempre quede un plus de goce por recuperar; la marca del significante en el ser que habla produce una separación radical, una pérdida de objeto que introduce el goce, pero un goce prohibido, inaccesible. "La conservación de la energía no tiene otro sentido que esta marca de una instrumentación que significa el poder del amo".

Lacan fue uno de los primeros en recoger las consecuencias epistemológicas del teorema de Gödel (hoy tan de moda en el discurso de la ciencia, aunque se siguen sin enfrentar sus implicaciones éticas para el sujeto); en este seminario también plantea abiertamente los problemas de la formalización (Frege, Wittgenstein): "Si planteamos la formalización del discurso y, en el interior de esta formalización, nos damos ciertas reglas destinadas a ponerla a prueba, encontramos un elemento de imposibilidad. Esto se halla en la base, en la raíz, de lo que es un hecho de estructura".

Por otra parte, encontramos en este seminario elementos del distanciamiento que ya está tomando Lacan respecto del estructuralismo; aquí Lacan introduce la cuestión de lo real como imposible, inaugurando el campo del goce, algo que va más allá de las puras estructuras significantes vacías de contenido.

Hegel está presente en todo el seminario, y por él Lacan ubica el lugar que tiene el psicoanálisis en lo político. La verdad del amo se oculta, verdad obtenida del trabajo del esclavo. Hegel sustituye al amo por el Estado, para alcanzar el saber absoluto; el psicoanálisis pone en duda que el trabajo engendre saber absoluto, de ahí su potencia subversiva.

Otra implicación necesaria del estudio del discurso del amo es la puesta en cuestión de la ciencia. El problema de la identidad, fundamental en la historia de las matemáticas (A=A), y en la teoría psicoanalítica (fundación del rasgo unario y del significante amo) nos muestra que el saber del amo no es ajeno al discurso de la ciencia; A se representa a sí misma: esto supone una infracción de la función del significante, que puede significarlo todo excepto a sí mismo. Esta autonomía que olvida la función del significante sobre el sujeto es lo característico de la ciencia.

Son muchos los temas en que profundiza Lacan en este seminario: la relación del saber con el goce, la imposibilidad del significante para escribir la relación sexual, el deseo de saber, el significante-amo como determinante de la castración, el sujeto no unívoco (crítica a Descartes), el sujeto de la ciencia, el mito como ejemplo del medio decir (ley interna de toda enunciación de la verdad, Lévi-Strauss), la repetición y el instinto de muerte, el padre real como agente de la castración, la ignorancia de Yahvé sobre el saber sexual, el complejo de Edipo como sueño de Freud, la falta de ser que inaugura la entrada en el lenguaje, el proletariado situado del mismo lado del amo, etc.

Se tiene la impresión al leer estas páginas de que todavía es pronto para calibrar la importancia de la aportación de Lacan. Seguramente nunca veremos todo el bosque, pero esa es una de las condiciones de esta apuesta, la del medio decir.

NOTAS:

1 Para profundizar en la diferencia que establece Lacan entre subversión y revolución ver el artículo de Jorge Alemán "Psicoanálisis, revolución y deseo", en Archipiélago nº 4, 1990, pp. 43-47.

2 En su tesis doctoral subraya Lacan "el carácter esencial del concepto de energía", citado por Prigogige en La nueva alianza, Alianza Universidad, Madrid, 1990, p. 149, nota 14.

(volver a página principal)